Elige el mejor préstamo hipotecario y olvídate de los sustos de última hora

Ana Moreno VicenteBancos & Comisiones Comments

Cuando algún conocid@ me comenta que anda metido en hipotecas porque se ha comprado un coche, aterrorizada, me suelo preguntar a mi misma “¿habrá elegido bien…?” Claro, yo no puedo ir de listilla por la vida intentando predicar lo que se debe hacer, pero tampoco me gustaría verle ahogado hasta el cuello con su hipoteca.

Por eso, creo que no está de más tener cuatro cosillas claras para que podamos elegir por nosotros mismos, sin que nadie nos lleve a engaño, qué hipoteca se adapta mejor a nuestras necesidades y qué gastos conlleva.

 

Cómo saber cuándo podemos hipotecarnos

Es de vital importancia saber en primer lugar por qué queremos hipotecarnos y cómo afrontaremos los gastos que conlleva. Y lo primordial es hacer un alto en el camino y preguntarse:

¿Me lo puedo permitir?

Mi primer consejo antes de meternos en estos terrenos tan pantanosos es ser negativos. Si, has leído bien; desde lo alto todo se ve maravillosamente bien, el banco me da dinero y yo compro la casa de mis sueños… (Toc, toc! tierra llamando al lector) ¿Cómo podríamos seguir pagando nuestra hipoteca en caso de, por ejemplo, perder el trabajo? Hay que prepararse para cualquier imprevisto, por si las moscas…

Siento decirte además que la hipoteca no es sólo devolver lo que nos han prestado. En cada cuota mensual estaremos devolviendo el dinero que hemos pedido más los gastos de constituir una hipoteca (notaría, gestoría, impuestos…), los servicios vinculados y para colmo, también su cancelación cuando por fin hayamos acabado de pagarla. Puedes utilizar esta calculadora para hacerte una idea en cifras 😉

Pero en caso de creer estar en plenas facultades para seguir adelante con tu objetivo, primero debemos consultar si nos concederían una hipoteca y por cuánto. ¿Qué pasa? ¿Puede ser que no nos la den? En efecto, tenemos que cumplir una serie de requisitos para que nos la concedan, como por ejemplo, tener un determinado nivel de salario.

Es cierto que con la nueva Ley de Desahucios, se ofrecen más garantías y se intenta dar una mayor protección al consumidor. Por ejemplo, las nuevas hipotecas tienen una limitación de plazo de 30 años. Mientras que antes, las entidades concedían hipotecas a 30 años, a 40 y hasta 50… ¡una auténtica locura! Pero con todo y con eso, no debemos de quitarle importancia a esto de las hipotecas, ya que esta Ley no evita que vuelvan a existir los problemas de sobreendeudamiento con los que nos hemos topado hasta hoy.

Y si crees que no podrías hacer frente a todos esos gastos, puedes optar por otras alternativas así que tampoco hay por qué desanimarse. Buscar un piso más económico que sí puedas permitirte o incluso estudiar la posibilidad de alquilar, podrían abrirte nuevas puertas 😉

 

¿Qué tener en cuenta a la hora de elegir?

Cuando quieres cambiar de móvil, siempre intentas encontrar lo mejor de lo mejor, ¿me equivoco? Y entonces me dirás “hombre Ana, no pretenderás que me compre un ladrillo de móvil o uno que no incluya la más moderna tecnología capaz de transmitir datos…” (bueno, el resto ya os lo sabéis :P)

Efectivamente, no, no lo pretendo. Pero, ¿y a las hipotecas? ¿no creéis que es algo muy serio como para dejarlo en manos de los bancos y fiarnos de lo que nos quieran contar? Los bancos siempre van a buscar su beneficio así que no son precisamente los mejores colegas que podréis echaros a la cara. Y esto, aunado a que la decisión de meterse en hipotecas es mil veces más importante que la de comprarse un móvil, debería de incitarte a dedicarle muuuucho tiempo para evitar sorpresas.

Y para ello, la única manera es informándote muy bien. Lee, pregunta, investiga, asegúrate de que, antes de firmar nada, tengas totalmente claros TODOS los aspectos y NINGUNA duda.

Es una parte un poco rollete, pero piensa que es la más importante de todas, pues, como dice mi abuela, “no es oro todo lo que reluce” y puede que no siempre nos informen al 100% de todo. Por eso, elegir un tipo de hipoteca y no otro, no es moco de pavo; requiere tomar varias decisiones:

1. Elige bien el tipo de hipoteca

La mejor hipoteca del mercado a la que podemos hacer frente, dependerá de las condiciones y necesidades específicas de cada uno. De ahí que existan algo más de una docena de tipos de hipotecas.

Pero para no volverse loco (¿cómo se cuál se adapta mejor a mi? S.O.S!!) lo que mejor resultado da para acertar con la “mejor” hipoteca es:

  • en primer lugar, enterarnos de qué ofertas sobre préstamos hipotecarios podemos encontrar en ese momento. Para ello podemos echar mano a buscadores como el que nos ofrece HelpMyCash
  • Y a continuación, negociar con el banco. Esto es un paso importante porque una cosa es lo que nos ofrecen en la publicidad, y otra lo que después nos quieren colar en la hipoteca.

Además, dependiendo del tipo de interésde la hipoteca, sería interesante fijarnos en unos aspectos u otros. Para ello, tendremos que decidir, dependiendo del riesgo que estemos dispuestos a correr, entre:

  • Hipotecas de interés variable: genera un tipo de interés diferente, lo que nos beneficiaría cuando éste bajase pero no nos haría tanta gracia en caso de que la modificación del tipo de interés fuera para poner uno mayor.
  • Tipo de interés fijo: estas hipotecas son más seguras ya que mantienen un mismo tipo de interés durante la vida de la hipoteca.
  • Tipo de interés de cuota fija: con ellas pagaremos siempre el mismo tipo de interés (interés fijo) pero tiene en cuenta la evolución de los tipos de interés y por tanto, alarga nuestro plazo de hipoteca si el interés sube, y lo reduce en caso contrario. Por lo que la incertidumbre sería el no saber con precisión cuándo dejaremos de pagar la hipoteca.

Para decantarnos por una hipoteca con un tipo de interés u otro, tendremos que decidir el plazo de amortización que queramos tener, es decir, el tiempo total en el que vamos a devolver el préstamo al completo. Para ello, la clave está en encontrar el punto justo entre el dinero con el que contamos, y las cuotas mensuales que podemos permitirnos. 

  • No debemos alargar el plazo más de lo necesario, pues estaríamos pagando intereses a lo tonto.
  • Pero tampoco acortarlo para ajustarnos al máximo, pues nos veremos con el agua hasta el cuello.

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2. La cuota más baja no siempre es la mejor

Frente a dos bancos diferentes que nos ofrecen una misma TAE, lo primero que hacemos es comparar el Euribor y con esto ya salir de dudas (“ah, el producto del banco X tiene un Euribor menor… Eureka!) pero, lamento deciros, que la TAE no es un dato fiable. ¿Y por qué digo esto? pues veréis:

  • Dos hipotecas diferentes pero con una misma TAE (Tasa Anual Equivalente) NO nos conducen al mismo resultado. Los bancos utilizan los datos del Euribor de un determinado mes para realizar el cálculo de la TAE, y por tanto, no hay que dar por hecho que dos bancos diferentes lo hayan calculado con el mismo dato.
  • Las hipotecas con una TAE más baja que el resto no indican que ésta sea la más barata. Si entre todos los productos que has preseleccionado para finalmente escoger al candidato final tienen una TAE similar excepto uno de ellos que presume de ser el mejor con una TAE que nada tiene que envidiarle al resto, ¡mosquéate pero bien! Seguramente ese venga cargado como el que más de productos vinculados y comisiones. Así que infórmate bien por él, porque es muy probable que tenga gato encerrado.

3. ¿Hay información más allá del Euribor y laTAE?

Si, ¡la hay! Y es precisamente a la que mayor atención debemos prestarle. Debajo de todo esto que nos pintan tan bonito, solemos encontrar que esta hipoteca lleva una serie de productos vinculados, así como el mínimo de la comisión de apertura.  Aquí es donde debemos pararnos y echar nuestra “cuenta de la vieja”. ¿Queremos esos productos vinculados? ¿Qué coste tienen?

Todos estos productos al final lo que hacen es aumentarnos la carga que tenemos que pagar mensualmente. Por lo que lo mejor es ir viendo las condiciones de todas las hipotecas a las que podamos acceder para informarnos bien de cuánto vamos a terminar pagando al final cada mes, y por cuánto tiempo. Que a fin de cuentas…es lo que nos importa, ¿no?

Veamos en un ejemplo cómo partiendo de una misma cantidad concedida por el banco, y dos ofertas similares, finalmente los resultados son distintos:

El banco nos concede 100.000€ de hipoteca a un tipo de interés variable y de una duración de 30 años (el máximo permitido por la Ley de Desahucios). Tenemos la posibilidad de elegir entre dos tipos de hipotecas:
– Hipoteca “A”

  • Euribor + 2,24%
  • 5 productos vinculados por los que en total cada mes pagaremos al banco 250€

– Hipoteca “B”

  • Euribor + 2,25%
  • 2 productos vinculados por los que en total cada mes pagaremos al banco 100€

Teniendo en cuenta que el Euribor actual está a 0,5%, aparentemente nos interesaría la hipoteca A, ¿verdad? Pues bien, esto es lo que pagaríamos cada mes con cada una de los productos:

ejemplos hipoteca

Si al producto “A” le añadimos a cada mes los gastos derivados de los productos vinculados, sería un total de 619,62€, mientras que el “B” quedaría en una cuota mensual total de 108,24€… ¿Sigue siendo el “A” la mejor opción? 😉

Existen cantidad de simuladores que nos dan el pago mensual real que deberemos realizar por la hipoteca (ya que lo que nos viene en la publicidad como “cuota” está calculado generalmente con otro Euribor).

Y de este modo, dependiendo de los productos vinculados que conlleve la hipoteca, podremos decidirnos claramente entre varios productos. Entre los diferentes tipos de simuladores, te recomiendo el de helpmycash.com, ya no sólo para calcular nuestra hipoteca sino también para comparar las “mejores” hipotecas encontradas del momento.

 

¿Qué importe solicito?

Una cosa es que nos concedan la hipoteca, y otra bien distinta es que esto signifique que puedo pagarla. Claro, poder…puedes. Otra cosa es que para ello tengas que dejar de comer, poner en venta tus órganos y trabajar como un esclavo. No queremos eso…¿verdad?

Por eso, es totalmente ilógico pedir más dinero del necesario. Hay que pedir lo justito para asegurarnos que vamos a poder pagarla. Para saber cuánto dinero debemos pedir, aconsejo que sea una cantidad que permita que cada cuota mensual no supere al 40% de los ingresos que vamos a tener cada mes. Por ejemplo, si tus ingresos mensuales son de 2.000€, podríamos hacer frente a cuotas de 800€.

 

Conclusión

Por desgracia, a todos nos resulta muy familiar el tema de los desahucios y del atragantamiento de hipotecas. Hay cantidad de familias que por no poder hacer frente a sus deudas hipotecarias, actualmente se han quedado sin sus hogares. Esto nos debe de servir para que veamos (más aún si cabe) la hipoteca como un arma de doble filo que, igual que puede concedernos un sueño, puede arrebatárnoslo todo.

Por esto he querido haceros hincapié a lo largo de toda la lectura sobre la importancia que tiene estar totalmente informados de lo que nos quieren pintar como algo maravilloso. Así que recordar que para conocer cuál es la hipoteca que mejor se adapta, debéis:

  1. Elegir el tipo de interés que consideremos óptimo a nuestras necesidades.
  2. Analizar bien diferentes productos teniendo en cuenta que la cuota no siempre es un dato fiable para decantarse por un producto u otro.
  3. Asegurarse de que conocer bien toda la información sobre la hipoteca: productos vinculados y sus condiciones, comisiones de apertura…
  4. Solicitar el importe que REALMENTE necesitemos; ni más, ni menos.

Y para finalizar, aquí os dejo una excelente guía sobre hipotecas que seguro os será de gran ayuda para terminar de decidiros.

Como siempre, ¡estaremos encantados de leer a todo aquel que también quiera aportar su consejo, o quiera plantearnos su problema!