Empieza a ahorrar para tu jubilación desde hoy mismo

Norberto VindiInversiones Comments

Tal vez 10 o 15 años atrás las dudas de quienes se planteaban no ahorrar para la jubilación pudieran estar algo justificadas en el hecho de que el futuro aún no resultaba muy claro. Hoy en día pocas dudas existen al respecto. Las futuras jubilaciones poco o nada van a tener que ver con las actuales y el ahorro para la jubilación es prácticamente una obligación si deseamos mantener en ese periodo de nuestra vida un poder adquisitivo al menos cercano al que hemos tenido mientras trabajábamos.

Así que, el primer paso fundamental es reconocer que el ahorro a futuro hoy en día no sólo está justificado sino que es necesario, es importante este reconocimiento y asumir este hecho, ya que muchas veces el ahorro depende también de la voluntad del ahorrador.

Es decir, cuando el dinero no llega porque la relación ingresos gastos no da para ahorrar, aunque sea de perogrullo las únicas acciones que podemos emprender son o bien aumentar los ingresos o bien recortar los gastos, ahí poco podemos más hacer, sin embargo existe otra posibilidad que también está muy extendida, y es que consideremos que el ahorro a futuro significa una disminución de la calidad de vida del presente.

Esto se da mucho en personas jóvenes, pero, también en edades hasta superar los 40 años, es parte de una cultura financiera escasa en la que consideramos que el bien inmediato supera a la expectativa de bien futuro, una comparativa con los modelos de ahorro jubilación entre nuestro país y cualquiera de los países que encabezan el top económico europeo nos da la medida de esta realidad.

Tomada la decisión de ahorrar

Supongamos que ya tenemos tomada la decisión de ahorrar, y supongamos que, afortunadamente para nuestra economía personal, estamos en el segundo de los casos, es decir tenemos ingresos y gastos que nos permitan al menos estudiar la posibilidad de ahorrar. Si no es el caso, en este curso gratuito te dan las claves para comenzar.

El siguiente paso básico es el análisis de nuestros gastos. Es algo a lo que no estamos muy acostumbrados, no tenemos la conciencia de gestionar la economía de nuestro hogar prácticamente como si fuera la economía de una empresa, y, créannos, nos iría mucho mejor de esta última manera que en esa especie de caos semiorganizado en el que funcionan muchas economías domésticas en nuestro país.

El análisis de los gastos debe ser lo más exhaustivo posible, en el debemos distinguir tres tipos de gastos:

  • Los gastos que son absolutamente irrenunciables; vivienda, alimentación, transporte, recibos comunes…
  •  Los gastos que sin ser irrenunciables son habituales y a los que nos costaría renunciar; fundamentalmente gastos relacionados con el ocio y el consumo.
  • Los gastos superfluos a los que podemos renunciar sin trastocar en absoluto nuestro ritmo de vida.

En este análisis debemos ser lo más honestos posible, no se trata de hacer trampas al solitario sino de detectar realmente de donde podemos obtener el dinero para dedicar al ahorro en algo tan importante como nuestro futuro, básicamente como es obvio vamos a obtener estos recursos del segundo y tercer concepto, teniendo en cuenta que probablemente, para hacer un buen conjunto de ahorro debamos incidir en el segundo aspecto, los gastos de ocio el consumo más de lo que nos gustaría.

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No existe una media adecuada para todos los perfiles, y desde luego es muy complicado recomendar a nadie sin conocer sus circunstancias un porcentaje determinado de ahorro, se da por bueno un ahorro que mínimo suponga entre el 8% y el 15% de los ingresos mensuales, debemos tener en cuenta que el ahorro medio de las familias españolas actualmente no llega ni al 10%, cuando en los años previos a la crisis superaba holgadamente cifras superiores al 15%.

Lo que sí es evidente es que a partir de determinadas edades la necesidad de ahorrar va en aumento, si un 8% de ahorro sobre ingresos podría ser válido para una persona hasta los 30 o 35 años, superada esa barrera de edad si no se ha ahorrado antes 18% ya no es adecuado y sube como mínimo un 5% más, y así sucesivamente hasta llegar a edades en las que el ahorro ya efectivamente es imposible porque incluso superaría el límite de gastos.

El preahorro

Es uno de los mejores mecanismos para poder plantearse un ahorro destinado a jubilación (o para cualquier otra cuestión). Realmente se basa en el principio elemental de que lo que no se tiene no se puede gastar.

En esencia se trata de aislar una parte de nuestros ingresos a primeros de cada mes de manera que no llegue directamente a nuestro bolsillo, esto es realmente sencillo ya que se puede automatizar con la entidad financiera donde domiciliemos nuestra nómina la retirada de una parte de los ingresos y su destino inmediato a algún producto concreto de ahorro, si esto se hace en dirección a los productos de ahorro y jubilación ya tenemos el resultado que buscábamos.