¿Cómo saber qué casa te puedes permitir?

Antonio Martin MorinHogar & Jardín Comments

Durante muchos años, en España, ser propietario de una vivienda ha sido algo primordial. Una de las primeras aspiraciones que teníamos que tener una vez comenzada nuestra vida laboral era comprarse una casa.

 Comprarse el coche y la vivienda, era lo primero que había que hacer una vez se había empezado a cobrar los primeros sueldos.

Y por supuesto, a esto se unía el mantra de alquilar es tirar el dinero y que “la vivienda es una magnífica inversión porque siempre sube”.

Así que mucha gente iba como loca a comprarse una vivienda sin ver si realmente podía permitírselo.

Hoy, desgraciadamente, muchos se han dado cuenta del error de ese planteamiento. Que la vivienda también baja de precio y que en muchas situaciones alquilar es mucho más rentable que la compra.

Ahora mismo comprar una vivienda es harto complicado, porque a la dificultad que siempre debería haber tenido una compra de este tipo -posiblemente para casi todo el mundo es la compra más importante que va a hacer en toda su vida- se une ahora la reticencia de las entidades financieras a conceder hipotecas.

Por lo tanto, vamos a analizar cuál debería ser tu situación personal y económica y así saber a qué casa puedes aspirar, que es lo más importante, y si esto nos falla veremos también cómo facilitar la concesión de la hipoteca.

 Porque debes tener muy claro que si por tu situación económica y personal no puedes permitirte una vivienda, o la vivienda que te gustaría, no deberías ni por asomo solicitar una hipoteca.

Existen factores directos e indirectos que tienen influencia en determinar qué casa puedes permitirte, según tu situación:

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Factores Directos

Edad: La edad es un punto fundamental para saber qué vivienda podemos conseguir.

Por un lado, a menor edad podrás optar por hipotecas a plazos más largos. Esto tiene como ventaja que las cuotas mensuales a pagar son menores pero como desventaja que los intereses que acabarás pagando al final serán más altos.

Sin embargo una mayor edad tiene un punto positivo muy importante. Y es que a mayor edad se supone que más tiempo habrás tenido para ahorrar por lo que ya tendrás en el bolsillo una buena parte de lo que cueste la vivienda.

Bajo mi punto de vista, tienen mayores beneficios aquellos que tienen paciencia, viven de alquiler más tiempo, ahorran todos los meses para su vivienda y cuando encuentran la casa que les interesa, al precio que buscan, es cuando compran.

 Perfil económico: Es decir, lo que se conoce como capacidad de pago. Los ingresos que tienes mensualmente determinan cuál es la cuantía máxima que puedes solicitar. En la época del boom inmobiliario había muchas entidades que ofrecían importes con los cuales las cuotas mensuales llegaban incluso a ser el 50% de los ingresos que tenían regularmente los solicitantes.

Ahora, la cuantía máxima a la que puede aspirar cualquier solicitante de una hipoteca llega al 33% de los ingresos mensuales que posea aunque las entidades prefieren optar por porcentajes más cercanos al 25% de los mismos para evitar pillarse los dedos en alguna operación. Esto es lo que debería haber sido desde un principio, parece que por fin a los bancos les ha entrado algo de cordura y hacen las cosas bien.

 Y esto no es nada malo, es precisamente un tope que tú mismo te deberías poner para luego no tener problemas futuros para pagar la vivienda. Aquí puedes averiguar cómo establecer el tuyo.

 Es muy importante que analices con detenimiento tu situación económica y ver si cumples una serie de puntos innegociables. Sin ellos no debes meterte a comprar una vivienda.

  • Tener ahorrado al menos el 20% del precio de la vivienda.
  • La cuota de la hipoteca no tendría que superar el 33% de tus ingresos mensuales. Pero deberías ir más allá y para hacer este cálculo suma a la cuota todos los gastos de la casa, y que esta cantidad no sea mayor al 33%.
  • El precio de tu vivienda no puede ser superior a 5 veces tu salario anual neto, es decir, lo que te llevas “limpio” cada año, libre de impuestos.

Si no cumples alguno de esos puntos no te preocupes, ya no tienes dudas. No puedes permitirte comprar una casa y debes seguir de alquiler, hasta que sí los cumplas.

Si quieres ahondar más en este punto, te dejo el artículo de Alfonso Sainz de Baranda que en su blog Thinking Rich ya nos hablo sobre “Hipoteca Vs Alquiler: Haciendo números

 Para hacer un cálculo rápido y saber de un vistazo cuál es tu situación económica te dejo con dos calculadoras:

Circunstancias personales: Con esto nos referimos al estado civil, número de miembros que forman la unidad familiar, edades de los mismos, etc.

Son en conjunto un factor que determina que parte de los ingresos mensuales pueden ser destinados a devolver una deuda y por lo tanto que determinan el importe que destines a tu futura casa.

Analizados hasta ahora los factores que inciden directamente en la casa a la que puedes aspirar, entramos en factores más indirectos, pero que también tienen una influencia importante.

Factores Indirectos

La existencia o no de avalistas: La existencia de avalistas que apoyen tu solicitud también influye bastante en la casa a la que se puede optar.

Las entidades no quieren ahora bajo ningún concepto quedarse con una inmueble impagado, y por eso buscan avalistas con altos ingresos mensuales (aunque tengan otras propiedades hipotecadas).

De todas formas, no recomiendo para nada que se tenga que usar avalistas para la compra de una casa. Si fuera el caso, creo que es mucho más recomendable buscar una vivienda que te puedas permitir por ti mismo, sin necesidad de avalistas. Si necesitas aval es porque la vivienda está por encima de tus posibilidades y deberías evitar la compra. Te ahorraras muchísimos problemas futuros en caso de que tengas problemas de pago, ya que el avalista podría incluso acabar perdiendo su propia vivienda, como está ocurriendo actualmente.

El propio piso: La calidad de la propia vivienda y de la zona donde se encuentra también tiene una influencia importante.

Si la vivienda se encuentra en una zona residencial, donde el precio medio de los pisos es parecido, en caso de impago, la entidad financiera tiene mucho más fácil revenderlo.

 Si por el contrario, la vivienda estuviera en una zona aislada, mal comunicada, entonces la entidad financiera tendría mucho más difícil revenderla en caso de impago.

 La primera opción está claro que favorece al solicitante a la hora de optar a una vivienda u a otra.

Si no puedes llegar a comprar la casa que quieres, no te obsesiones ni intentes abarcar más de lo que puedes. Las consecuencias pueden ser nefastas para ti y para tu familia. Tan solo hay que poner la televisión estos días para ver miles de familias y personas que han perdido su vivienda.

Sigue de alquiler, ahorra dinero, y con paciencia, acabará apareciendo una vivienda que te guste y que si te puedas permitir.

Aquí tienes las claves para comprar una vivienda sin hipotecarte la vida

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