Cómo entender las dietas laborales

Ana Moreno VicenteEmpleo & Gastos Empresa Comments

¿Sabes que mientras trabajas podrías estar afrontando gastos que no te pertenecen? Por ejemplo, ¿quién paga esas comidas con el cliente?

En este artículo hablaremos sobre quién debe pagar los gastos de esos viajes, cenas y alojamientos que derivan de los famosos viajes de negocios. Porque en el trabajo, además de ganar dinero, ¡también podemos ahorrar!

Sabemos que este tema puede traer algún que otro quebradero de cabeza… Porque tantas leyes, que si Estatuto, Convenio… ¡Uf! Pero, que no cunda el pánico lector. Que aquí estamos para contarlo todo y evitar que nadie se vuelva loco, así que hoy trataremos de aclarar todo aquello que debemos saber en cuanto a las dietas laborales.

Aunque ya sabéis que cualquier duda que se os plantee, podréis escribirla en un comentario. Recuerda que ¡aquí estamos para ayudarte!

Ubicando leyes…

Y para comenzar con este tema, primeramente conviene mencionar el Artículo 40.4 del Estatuto de los Trabajadores, en el que se basan las normas de cada en empresa en cuanto a dietas laborales.

Este artículo lo que nos viene a decir es que, cuando un trabajador tenga que desplazarse fuera del lugar habitual a realizar una labor, la empresa deberá abonarle los gastos que el viaje le produzca.(además de su salario habitual, claro)

Pero para acotar aún más esta norma, muchas empresas recogen mediante Convenio Colectivo las suyas propias (que deberán ofrecer al trabajador iguales o mejores condiciones que las que ya refleja el Estatuto, claro) y que por tanto, conviene tener en cuenta, ya que podrían ser diferentes a las que aquí os muestro.

Así que aquí os dejo un directorio para que podáis consultar vuestro Convenio Colectivo y poder indagar más a fondo sobre el tema.

¿Qué son las dietas laborales?

Cuando la actividad que realizamos en nuestro trabajo conlleva desplazarse o viajar del lugar de trabajo, alguien debe acarrear con el gasto que con ello se provoca. “¿Cómo voy del punto “a” al “b”? ¿En coche? ¿Transporte público? ¿Avión?…” Aunque la exclamada pregunta que más nos ronda es “Un momento… ¿¿¡¡ Quién lo va a pagar !!??”

Y por suerte aquí entran en juego las dietas de trabajo. Es decir, son cantidades destinadas a cubrir aquellos gastos que nos pueda generar nuestro viaje, ya sean de transporte, comida, cena o alojamiento (o de todo en conjunto).

Estas cantidades, por tanto, suelen ser entendidas como una retribución “extra” que percibimos por tener que desplazarnos de nuestro trabajo para realizarlo allí donde se nos precise. “Pero… ¿y cómo nos lo dan? ¿En un sobre de “estrangis”?” (¡no estaría nada mal! 😉 Y además, esta retribución, al no incluirse junto al salario mensual que percibimos, no se incluye en la Declaración de la Renta y por consiguiente, no tributa.

Claro, que todo tiene un por qué. Y es que realmente no se trata de un “regalito” que la empresa nos da como “sueldo extra” ni nada por el estilo. Sino que es una retribución que nos dan a efectos de un gasto que se supone que se va a producir (a no ser que times a tu jefe y vayas corriendo, duermas a la intemperie y te alimentes de las hojas de los árboles. ¡Aunque claro! Recuerda que luego tendrás que justificarlo y al final… se coge antes a un mentiroso que a un cojo).

Por eso, si se estima que deberás hacer 100 km con tu coche y pasar dos noches fuera, la retribución intenta suplir los gastos originados por el combustible de los 200 km (ida y vuelta) que deberás hacer, más el alojamiento, dos comidas, dos cenas y un desayuno.

De ahí que estas cantidades otorgadas no tributen (salvo excepciones) ya que sería algo así como “yo lo gasto, tu me pagas los gastos que origine mi viaje, y aquí no ha pasado nada” entre trabajador y empresa.

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Cómo localizar esta cantidad abonada

Efectivamente, no esperéis que este dinero os lo den en un sobre a la vuelta de vuestro viaje, pues posiblemente tarde un poco más en llegar.

Y, como ya adelantaba en el apartado anterior, parece ser que todo indica que no lo veremos hasta que no nos ingresen el próximo salario mensual, que es cuando podremos comprobarlo en la nómina.

Pero… ¿y en qué parte de la nómina me aparecerán abonadas las dietas?

Como hemos podido comprobar, una nómina se compone de varias secciones, pero la que hoy nos interesa es la de los devengos. Es decir, aquello que la empresa nos ha dado por trabajar, ya sea el sueldo u otros aspectos como gratificaciones, el pago de horas extras…

Pero si indagamos un poco más, encontramos que estas percepciones a su vez pueden ser salariales y no salariales. Y aquí es donde me gustaría hacer un alto en el camino para aclarar qué es cada una de ellas:

  • Las percepciones salariales son las cantidades de dinero que la empresa nos da a cambio de nuestro trabajo (nuestro sueldo normal y además, si hemos estado haciendo horas extras, las veremos reflejadas aquí. O si tenemos otro tipo de percepción dineraria ofrecida a cambio de nuestro trabajo, podremos encontrarla en este apartado).
  • Pero por otro lado, las percepciones no salariales, a pesar de su nombre, también pueden reflejar cantidades de dinero. Pero estas serán en concepto de indemnización, es decir, son una compensación económica (como es el caso de las dietas laborales) y por tanto, no forman parte del salario.

Por lo tanto, en este segundo grupo aparecerán las dietas laborales, ya que en realidad, aquí nos estarán abonando un gasto originado por el transporte y manutención a consecuencia del viaje de negocios que hemos tenido que realizar.

Tipos de dietas y cómo justificarlas

Como ya comentábamos, las dietas pueden ser abonadas para hacer frente a todos aquellos gastos que genere nuestro viaje.

Por norma general, se ha de especificar en la empresa cuánto hemos gastado durante nuestro desplazamiento, pero no hay por qué justificarlo mediante el ticket del restaurante (a no ser que vayas a gastos pagados; en este caso, sí).

Esto es así debido a que las empresas, suelen establecer una cantidad de dieta, por ejemplo, de 53,24 € si el trabajador ha de comer y cenar fuera, y de media dieta (20€) si sólo se realiza una comida. Por lo que todo aquello que sobrepase esta cantidad, deberemos ponerlo de nuestro bolsillo.

Pero distinto es si el viaje de negocios conlleva dormir fuera. En este caso, deberemos presentar justificante del alojamiento porque puede que, por circunstancias ajenas a nosotros, tengamos que dormir en un hotel que sobrepasa la cantidad monetaria que recibimos en concepto de dieta.

Es decir, imagina que, por motivos de trabajo, tienes que viajar a una zona costera y que, en principio, el trabajado que te han asignado te conllevará tan sólo un día. En ese caso, te abonarían la comida y cena (40 €, por ejemplo).

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Pero si por cualquier circunstancia has de dormir también fuera, imagina que para hotel, comidas y cenas, la empresa ha estipulado abonar al trabajador 90 € y la noche en el hotel te ha costado 75 € porque ya era tarde y no había donde elegir.

En ese caso, con los 90 € no te daría para todos los gastos del viaje. ¿Qué hacemos? Pues bien, aquí bastaría presentar el recibo del hotel en el que se refleja el precio, además de los de comidas y cenas para que así, te abonen todo, y no solo los 90 € (no es culpa tuya haber dormido en un hotel caro cuando las circunstancias no pueden ser otras).

Resumiendo…

Como véis, todo depende del Convenio Colectivo de la empresa, pues cada una tiene sus normas.

Por eso para evitar cualquier tipo de malentendido, es imprescindible informarse bien de las normas de tu empresa. Aunque, por Ley, algún tipo de dieta deben dar.

Y por si las moscas, desde Dinaru recomendamos pedir el justificante de todos los gastos; comida, transporte, alojamiento…

Pero ojo con las exquisiteces. Lo de viajar en primera clase o dejar el coche en la zona “más plus”. A no ser que así se permita es seguro que sea motivo de riña a la vuelta de tu viaje, además que es casi seguro que tengas que terminar poniendo tu de tu bolsillo una buena parte (comprende que tampoco se trata de echarle cara, sino cubrir unos gastos honestos por nuestra parte).

Así que, recuerda que para conocer bien el reglamento sobre las dietas laborales que sigue tu empresa, no olvides acudir a su Convenio Colectivo. Y en caso de duda, o problema que te haya surgido, puedes contárnoslo en un comentario. ¡Te ayudaremos encantados!.

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